Washington, Larga resulta la lista de hechos de sangre perpetrados por los
grupos de odio en la historia de Estados Unidos, muchas veces ignorados
por la gran prensa norteamericana.
Y la llegada a la presidencia de la nación del
afrodescendiente Barack Obama no es garantía para un freno a estas
agrupaciones, autoras de golpizas, atentados, secuestros, torturas y
otros abusos por motivos raciales.
Tales grupos terroristas, entrenados militarmente y con
amplios recursos, no sólo hacen peligrar la seguridad nacional, sino
también la vida del mandatario electo, contra quien afloran amenazas,
muchas de ellas a través de Internet.
El Southern Poverty Law Center estima que en la actualidad existen 155 células del Ku Klux Klan (KKK), 207 pertenecientes a los neonazis y 90 de cabezas rapadas, entre otros.
Los estados donde tienen mayor incidencia son: California, con 80 y Texas, con 67.
Billy Roper, líder del grupo conocido como la Revolución
Blanca del Arca, dijo que no veía tanta furia y resentimiento desde
hacía mucho tiempo.
Lo cierto es que detectamos una gran explosión del
sentimiento de odio y violencia mediante Internet desde que fue electo
Obama, señaló Deborah Lauter, directora del departamento de Derechos
Civiles de la Liga Antidifamación.
El dirigente del KKK Don Black pasa 16 horas al día leyendo centenares de mensajes racistas en su sitio personal.
Black creó en 1995 un portal que sirviera de centro de encuentro para los simpatizantes del poder blanco. En el año 2002 su sitio contaba con unos pocos visitantes y en la actualidad suman más de 40 mil diariamente, con 54 foros diferentes y más de 40 moderadores.
Según testimonios del propio Black, el sitio digital no deja
de recibir mensajes de personas enfurecidas por la victoria de Obama.
David Duke, antiguo miembro de la Cámara de Representantes
por Louisiana, y un viejo defensor de la segregación racial, afirmó que
su página web ha doblado el número de visitas y donaciones, y cada vez
recibe más invitaciones para hablar en actos públicos.
“Nuestro negocio funciona mejor y crece en tiempos de
crisis, con el petróleo y la vivienda a precios elevados, y el insólito
hecho de que un negro sea presidente en Estados Unidos”, consideró Ron
Doggett, líder de una organización supremacista de Richmond
John H. Tanton, un fanático que leyó la novela El Campo de
los Santos, escrita por el francés Jean Raspail, publicó una versión de
la obra en inglés con fines proselitistas y de propaganda.
El texto recrea una presunta invasión del mundo blanco por parte de millones de negros hambrientos.
Por su parte, el investigador de grupos de odio en Estados
Unidos Andrew Mathis consideró que con el advenimiento de Internet
estas agrupaciones han encontrado un vehículo muy efectivo y barato de
propaganda que les permite llegar a decenas de millones de personas en
varios países.
HateWatch es una organización que desde 1995
monitorea "la creciente amenaza de los grupos de odio en Internet", sin
embargo, en su sitio digital ofrece enlaces a células racistas
distribuidas en 14 países.
Dan Hill, líder de un grupo extremista en Michigan, afirmó
que sus seguidores están deseosos “por entrar en acción y adoptar
medidas más serias”. La historia ha demostrado que las amenazas de
estas organizaciones no siempre se quedan en el plano de la retórica,
pues en muchos casos se traducen en actos criminales que pueden
desembocar en un magnicidio, como las que aparecen en el sitio web JD
Underground.
En un mensaje, uno de los internautas manifestó su anhelo de
que "alguien sea capaz de hacer el deber público que le corresponde y
le acabe de meter una bala en la cabeza a Obama”.